Crítica                                 


LAS PINTURAS DE SINCLAIR

PROVEEN COMPRENSIÓN DE SUS SENTIMIENTOS INTERNOS

Por: Carla Bianpoen, Jakarta Post, 25 de julio, 1992
 

JAKARTA: Ya casi han pasado dos décadas desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el "Año Internacional de la Mujer" para la integración de las mujeres en los países en vías de desarrollo; y luego en 1985 fueron adoptadas, por 157 países, las "Estrategias para el Avance de la Mujer en el Futuro". Desde ese entonces, los temas sobre las mujeres han sido desarrollados y tomados más en cuenta, y muchos pasos han sido tomados para el beneficio de ellas; por ejemplo en la manera en que ellas deben ser percibidas o como uno debe percibirse a sí misma.

Aunque cambios importantes pueden ser notados dentro de las percepciones sobre las mujeres como personas individuales, sus fuerzas, y potencial innumerable para trabajar por el desarrollo, el debate sobre su posición en la sociedad continúa. Por esta razón las mujeres aún se preguntan sobre sus deseos como personas individuales y también como madres, esposas, hijas, o hermanas.

Esta es la batalla constante con la que Olga Sinclair se enfrenta, y por eso ella usa el tema de las mujeres en sus pinturas para poder expresarse. En una exposición que se llevó a cabo en la Embajada de España (hasta el 30 de junio), la panameña Sinclair demostró a las mujeres cómo ella quiere que se perciban: en completa paz. Las pinturas demuestran varias facetas en las cuales las mujeres pueden seguir libremente sus deseos."En mis pinturas, ellas están plenamente emancipadas, ellas pueden hacer lo que les plazca", dice Sinclair.

La compasión es probablemente la fuerza mayor de esta pintora, de quien su carácter enfático habla un lenguaje humanitario. Cuando Sinclair pinta a una mujer, la mujer se hace parte de ella. "Yo soy como parte de otra mujer dentro de mi misma y quiero hacerme ser entendida", dice ella. Sinclair entonces se hace ser escuchada al dar a las mujeres, a quienes pinta, el respeto que se merecen, dándoles lugar digno en sus pinturas. Los ojos de las mujeres ó están cerrados ó están viendo hacia un lado, ya que los personajes de Sinclair se expresan desde adentro."Teniendo los ojos abiertos pueden imponer un sentimiento desagradable," nos cuenta Sinclair."Después de todo, lo que es realmente importante es lo que se encuentra en el alma, no lo de afuera."

Con un alto nivel de profesionalismo, Sinclair se esfuerza por la simplicidad y la sencillez de la línea sin realmente estar pintando una línea."Esto es lo que aprendí en España," ella explica. "Cuando yo estudiaba dibujo me enseñaron a construir un cuerpo sin ver las líneas", dice la pintora, quien estudió en la Academia de Artes Aplicadas en Madrid."Una buena parte de mi arte tiene influencia Iberoamericana", nos cuenta ella.

Ella crea un ambiente íntimo a través de su tratamiento y uso de luz y sombras, las cuales hacen recordarnos a algunos de los maestros pintores del siglo XVII; aun así ella los explota de otra manera, con su propio talento. Dejando espacios en blanco, para permitir mas intensificación de luz, ella balancea las otras áreas con mucho más color. Los personajes, suspendidos en el tiempo, se miran hacia adentro. Una de las preocupaciones típicamente hispánicas de Olga, es la tragedia que pueda estar escondida detrás de las apariencias. La paz y la armonía aparentes no son simplemente consecuencia de las alegrías caseras. La paz y la alegría pueden esconder las frustraciones que las mujeres sienten entre el querer ser tradicionales y el querer desarrollarse como personas individuales.

A veces el mismo acto de pintar llega a tener un doble sentido en su creación. Al mismo tiempo que ella dibuja una pintura, ella también crea su propia imagen, y llega a examinarse a sí misma.

Entre el sueño y la realidad, Sinclair llega a relacionarse con el mundo inquieto de afuera a través de su brocha. Su vida, su mundo, comienzan cuando ella está en su estudio de pintura. "En mi atelier nadie puede molestarme. Es mi mundo, y mi escape, ella nos confiesa. De ese momento en adelante ella puede empezar a vivir la vida que ella desea vivir para otras mujeres (¿y la de sí misma?). Y sus pinturas están llenas de figuras sencillas, con bellas combinaciones de colores. Por ejemplo hay rojos con morados y azules con amarillos; o también hay un rosado, un amarillo, un azul-verde con diferentes tonos de café, un morado claro, y un poquito de blanco. Poco usual, pero definitivamente capta el ojo, es tan fascinante, y vibrante que no hay manera alguna de que alguien escape de quedarse maravillado por las pinturas.

Cuando uno ve las pinturas de Sinclair en exposición, uno se siente como si hubiese entrado en "el otro mundo" de las mujeres. Distinto a otras exposiciones de pinturas de otras mujeres aquí en Jakarta, todas creadas para los gustos de los hombres, Sinclair realmente, demuestra los sentimientos profundos de las mujeres: a veces ellas están melancólicas, otras veces están retraídas y cansadas, pero ellas siempre tienen un toque de paz.

Sinclair es la hija del destacado pintor panameño Alfredo Sinclair. Los talentos de Olga salieron a relucirse a una edad temprana. Solo tenía catorce años cuando presentó su primera exposición junto a pintores profesionales. Luego estudió en la Academia de Artes Aplicadas en Madrid, donde fue muy influenciada por la pintura tradicional española de esa época. Aun así, ella sigue aprendiendo, porque sin nuevos experimentos no hay creatividad. El estilo es realmente único de Olga Sinclair.

Luego de su primera exposición en 1971 sus pinturas han viajado por todo el mundo. "La gente me reconoce como pintora, pero no necesariamente como una mujer pintora", ella dice haciendo referencia a la medida universal de calidad de sus pinturas.

Su trabajo como pintora no le impide participar en otras actividades. Ella fue la agregada cultural de Panamá en Bolivia, y piensa tomar ese mismo cargo cuando se encuentre en otro país donde exista una embajada de Panamá. El viajar con frecuencia le permite a la artista encontrarse con muchas otras culturas, que a menudo son muy diferentes a la suya. "Esto me permite ampliar mis conocimientos y mi manera de pensar se ha hecho mas tolerante hacia otras formas y modos de vida," ella nos cuenta. El viajar y conocer también estimula su creatividad y le ayuda a ampliar sus horizontes, que si no, ella piensa, serían muy limitados.
 

 

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